lunes, 28 de julio de 2008

¡Salud!

El hecho de que la Delegación Provincial de Salud haya gastado casi 3.000 euros en la copa de vino tras la toma de posesión de la nueva delegada del ramo en Huelva, María José Rico, no deja más que una cosa en evidencia: que la sociedad va por un lado y la Administración por otro muy distinto. Y otro más grave aún: que la Administración no hace lo que nos pide a los ciudadanos que hagamos, esto es, apretarnos el cinturón en tiempos de crisis. A muchos, el casi medio millón de pesetas que nos costó a los andaluces el catering de despedida de José Ramón Pozuelo les parecerá una minucia. Una absoluta idiotez. A mí me parece un verdadero despilfarro, sobre todo viniendo de donde viene el dinero, o sea, la Consejería de Salud, responsable directa del Servicio Andaluz de Salud (SAS), probablemente el sistema sanitario más deficitario y con más problemas económicos de cuantos hay en España. No hay más que conocer un poco los hospitales andaluces para comprobar que el principal problema de todos ellos es la saturación de trabajo por falta de profesionales, que no pueden contratarse por la sencilla razón de que no hay dinero. Ya sé –hasta ahí llego– que las partidas presupuestarias de donde salen las cervezas y los vinos de bienvenida para la nueva jefa de la cosa no son las mismas con las que se pagan las guardias de los médicos en verano. El asunto del catering no es más que un síntoma. Una prueba evidente de que la Administración despilfarra cuando quiere y le apetece despilfarrar. Lo que sería ideal es que despilfarrara también en los tan necesarios contratos de médicos, enfermeros y celadores que deben hacerse para –sobre todo en verano– paliar las deficiencias de un sistema que funciona precisamente por el buen hacer de unos profesionales que han de aguantar tanto o más que los propios pacientes. Ya lo dijo claramente el presidente del Colegio de Médicos de Huelva, Juan Luis González: «El SAS es improvisación, improvisación e improvisación». Lo que nos preguntamos los usuarios de la sanidad pública andaluza es cuándo se va a acabar esa maldita improvisación. Quizá cuando se acabe también el despilfarro de una administración que parece no entender que gastar 2.700 euros en una copa de vino tras una toma de posesión es un asunto totalmente innecesario. El ministro Miguel Sebastián ya ha prohibido este tipo de celebraciones en su Ministerio. Sus colegas onubenses de partido, como Bono, le habrán mandado una corbata. Y una botella de buen vino de la tierra. Para que sonría y brinde por la desaparición de los malos rollos agoreros. ¡Salud!

Publicado en El Mundo-Huelva Noticias el 28 de julio de 2008.

1 comentario:

Luz de Gas dijo...

Sobre todo sino nos han invitado es un despilfarro.