lunes, 9 de junio de 2008

Plaza y vida

El viejo mercado de abastos de Valverde –la plaza- pronto será historia. Tuve un profesor en la facultad, el poeta Rafael de Cózar, que aseguraba que la mejor forma de conocer a la sociedades y a los pueblos era visitando sus cementerios. No le faltaba razón. Comparen sino la austeridad tremenda de los camposantos norteamericanos y sus cruces colocaditas con el jolgorio del sevillano de San Fernando un 1 de noviembre, que es lo más parecido a una feria que pueda encontrarse. ¡De qué distintas maneras se enfrentan los hombres a la muerte! La plaza, que es una forma de enfrentarse a diario con la vida en su hermosa cotidianeidad, dejará en breve de pertenecernos tal y como la conocemos. Seguirá viva en nuestra memoria, que es donde aseguran residen las cosas verdaderas, pero será arrasada por el progreso. También los mercados son una buena forma de acercarse a las culturas locales, a la idiosincrasia de cada lugar, a las especiales particularidades de los rincones de este mundo. Supongo que como muchos valverdeños siento especialmente la desaparición de la vieja plaza, pero no seré yo quien ponga trabas a las mejoras y al avance natural de la cosas. Era lo que querían y reclamaban los tenderos e imagino que era lo que deseaban los ciudadanos como un paso inevitable del devenir de los años. El presente exige nuevas y mejores condiciones. Aunque un día no lejano habrá que preguntarse qué nos va quedando de los que fuimos. La transformación de la plaza es ya símbolo del cambio del viejo Valverde, que se resiste con gusto (al menos, el mío) a ir entrando en la modernidad por la modernidad. El mercado cambia como cambian tantas cosas. Ni más ni menos. Pero algunas se sienten más que otras. El proceso de arreglo de estas viejas plazas de abasto tan entrañables y tan enraizadas en la sociedad en la que se inscriben no es asunto exclusivo de Valverde. En Huelva, el tradicional mercado del Carmen (perderse por sus calles sigue siendo todo un espectáculo) pronto será historia también para trasladarse a un moderno y extraño edificio colorista con aparcamiento encima, como será el de aquí. En Valverde, al menos, se conservará el lugar, aunque la nueva construcción no tenga nada que ver con la que conocemos. El concurso público (que con el PSOE de por medio siempre los gana el constructor Francisco Urbano, autor del parking del parque) ya está abierto. La última mañana de la antigua plaza está cada vez más cerca. Valverde, no cabe duda, seguirá respirando por su nuevo mercado. Pero lo hará de otra forma. Ni mejor ni peor. Distinta.

Publicado en Facanías en junio de 2008.

6 comentarios:

manolocayuela dijo...

Hola Andrés. Muy buen artículo. Los comerciantes de la plaza en la balanza nostalgia/nuevo mercado creo que se decantan claramente por el nuevo mercado. Hay que revitalizar un lugar tan necesario en la vida comercial del pueblo y que tantos puesto de trabajo da.

No entiendo el hachazo de Urbano (creo que no se sabe nada todavía de quién lo construirá) pero añade en su lista el Centro Comercial Estrella (junto al Teatro) y el Residencial Nodromar.

Un abrazo

Andrés dijo...

Tú mismo lo dices, Manolo. Al aparcamiento del Parque hay que sumar el Centro Comercial Estrella y el Residencial Nodromar. ¿No hay más constructores en la provincia que puedan ganar un concurso público en Valverde? Veremos quién hace la plaza, pero seguro que él también.

Francisco Urbano, no sé si lo sabes, es el presidente de la Unión de Pequeños Constructores (Upeco) y es dueño del periódico Odiel (junto al famosísimo Gallardo) y de la televisión CNH, el diario y la tele favorita del PSOE de Huelva.

Yo también estoy convencido de que los comerciantes se decantan por el nuevo mercado. Creo que es más que necesario, lo que no quita que lo echaremos de menos.

Un abrazo.

Luz de Gas dijo...

Esperemos que sea para mejor.

El mercadillo de los cementerios en Huelva es también es muy particular

Anónimo dijo...

19 son los puestos que he contado hoy en la plaza, 20 con la cafetería. Puedo haberme equivocado al contar, pero no al decir que hay que salvar esos puestos de trabajo a toda costa. Y no solo salvarlos, sino dignificarlos. Modernidad sí, progreso por supuesto, pero que las mejoras no me destruyan el romanticismo que encierra hoy nuestro mercado. ¿Habéis visto la diferencia que hay entre el pescado de la plaza y el del Mercadona? ¿y que me dicen de la fruta o la carne?¿Es lo mismo el trato que te dan en el mercado, que el que recibes de las cajeras del DIA?
Pero si es cierto que el mercado es algo más incómodo, por carecer de aparcamientos. Cuando se construyan y mejoren las demás instalaciones, el mercado recobrará vida. Estoy segura.

Rafael B. dijo...

Casualidad o causalidad, that's the question.
Saludos y a seguir así.

Antonia dijo...

Pues claro que la plaza siempre tuvo y espero que tenga mejores materias primas que los hiper, pero lo que no se puede es continuar viviendo al marge de una realidad que se impone. Hoy día pocas son las familias formadas por un sólo miembro que trabaje y el otro se dedique a la casa. Por contra, en la mayoría de familias actuales trabajan los cabeza de estas y salen, los que más suerte tienen, a las 3 de la tarde y los que no a las 8 o 9. No se puede tener un mercado abierto de 8 a 2 de la mañana y pretender que se conserven y no decaigan.

Lo que te porporcionan los hiper es mayor felxibilidad y eso hoy día es un requisito sine qua non para que algo sobreviva.

Los tenderos también deberían replantearse estas cosas.

Un saludo